Entrevista Sinteplast -  fondo el nuevo depósito inteligente en baja

“El mercado en la región va a tener un crecimiento muy fuerte en los próximos años y lo van a aprovechar las compañías que se preparen desde hoy”

El 1 de agosto, Germán Rodríguez, Gerente Comercial de Sinteplast y tercera generación de la familia en la empresa, repasó la historia y le contó a Pinturas y Negocios algunas de las últimas novedades de la firma que, con una visión que trasciende la coyuntura actual, apuesta a seguir creciendo.

 

14 de agosto de 2019

 

Sinteplast es una empresa familiar argentina surgida hace más de 60 años, que se transformó en uno de los mayores fabricantes de pinturas del país ¿Cómo fue esa evolución y cuál es la estructura actual?

Es difícil contarlo brevemente porque es un montón de tiempo y son un montón de hitos. Sinteplast comienza como cualquier emprendimiento personal, en el garaje de lo que era la casa de mi abuelo y mi abuela. Él era chapista y se dedicaba a pintar vehículos, ahí empieza su relación con la pintura. De hecho, mi abuelo fue el pintor del coche Justicialista, en los años ´50. Después de integrar algunas sociedades empieza a desarrollar su propia empresa. En ese momento se incorpora mi padre y al año uno de mis tíos, y así comienzan con la fabricación de pintura.

Con el correr de los años se da la primera adquisición, un terreno en San Justo. Ahí se fabricaban, sobre todo al inicio, pinturas industriales, y luego también decorativas. Ya en los años 80, con una estructura un poquito más grande pero nada comparable a la de hoy, se adquiere Virrey del Pino y la planta de San Luis, un predio en el parque industrial que aún tenemos, de aproximadamente  11 hectáreas, donde fabricamos toda la línea de solventes, nuestra propia resina e incluso el aceite de soja que consumimos para la producción de resina.

Posteriormente, ya en los años 90, desembarcamos en Bolivia, con una planta productiva en Santa Cruz de la Sierra que fue teniendo distintos grados de expansión hasta llegar a lo que es hoy, con 290 personas trabajando para nosotros y participación en todo el país. A mediados de los 90 llegamos a Uruguay y unos años más tarde, a Río de Janeiro (Brasil), con planta propia para la fabricación de impermeabilizantes. Otros dos hitos en la región son la planta de Paraguay, donde desembarcamos con producción hace aproximadamente cuatro años, y hace dos adquirimos una fábrica en Sao Paulo (Brasil) para la fabricación de todo lo que son pinturas al agua y algunas pinturas industriales.

Hoy a nivel regional contamos con 1300 colaboradores y una producción de 70 millones de litros. Son muchos años y mucha gente que desde aquellos momentos todavía está trabajando con nosotros, creo que eso es parte del secreto. Si bien Sinteplast hace lo posible por seguir profesionalizándose, nunca dejó de ser – y no queremos que deje de tener esa esencia – una empresa familiar. Para darte un ejemplo, el Gerente General de Bolivia está trabajando con nosotros desde que tiene quince años, hace más de 40.

 

¿Qué estrategias adoptó la empresa para convivir con esa dualidad?

A nivel familiar tenemos un protocolo, ya hace veinte años, que establece cómo los accionistas, en caso de tener las competencias  y las ganas, deben sumar ciertos requisitos para poder ingresar a trabajar en la compañía, los mismos que se le solicitan a cualquier gerente: tener una maestría, haber demostrado carrera en otra compañía, responder a una necesidad de la empresa. Lo que buscamos es que los accionistas aprendan a ser accionistas (eso no implica que tengan que venir a trabajar operativamente a la compañía), y a la vez, que en el caso de que no tengan el interés profesional de estar involucrados en la empresa, se puedan realizar en lo que sea de su agrado, en las carreras para las que vocacionalmente se capacitaron, para que puedan desarrollarse en otras áreas y no sientan la obligación de pertenecer operativamente a Sinteplast, de la que nunca dejarán de ser accionistas.

Que el resto de los miembros sepa de la existencia de este protocolo también es un mensaje: todos saben que tienen la posibilidad de hacer carrera dentro de la compañía. O sea que no es que a los puestos gerenciales o los puestos directivos pueda llegar nada más que un Rodríguez. Incentivamos los estudios de posgrado en función de la necesidad de cada una de las carreras y eso contribuye a que la gente se siga profesionalizando. De hecho tenemos una gerencia general que es totalmente ajena a la familia, por ejemplo, y todos los puestos gerenciales, salvo dos posiciones, son profesionales externos a la familia.

 

En cuanto a resultados recientes, ¿cómo cerraron 2018? ¿Y este primer semestre de 2019? ¿Qué perspectivas tienen para lo que resta del año?

2018 cerró bien, dentro de lo que habíamos previsto en cuanto a facturación, con lo cual estamos muy contentos. Ahora bien, para poder llegar a esos números -también a propósito de este 2019- hay un montón de cosas que estuvo haciendo Sinteplast para alcanzar esos estándares. En el transcurso de 2018 adquirimos la marca Polacrin, y la marca Elbex en Uruguay, con lo que logramos posicionarnos ya claramente segundos en ese mercado. Adicionalmente lanzamos nuestra línea de Construcción, que apunta a un segmento totalmente distinto y busca además un empoderamiento de la pinturería dándole otras herramientas para poder competir en las obras.

Cuando uno analiza o suma todas estas variables puede llegar a entender cómo es que cerramos bien 2018 y en 2019 – por más que claramente vemos un contexto un poco deprimido en lo que hace al consumo interno – encontramos volúmenes similares a los del año anterior, prácticamente sin caída, gracias al esfuerzo de todo el equipo.

 

¿Y con respecto al año que viene cuáles son las expectativas?

Estamos arrancando un segundo semestre donde va a haber una elección de por medio, con lo cual el contexto puede ser de incertidumbre (paradójicamente hoy Sinteplast, al margen de las inversiones que te comentaba, está finalizando con la inversión más importante de la compañía después de la planta de Ezeiza: el depósito inteligente que esperamos poder inaugurar de forma completa en septiembre). Así y todo, si te dijera que la perspectiva es de caída te estaría mintiendo. Nosotros estamos listos para poder despachar mucho más producto que el que venimos despachando. Probablemente agosto siga con esta incertidumbre eleccionaria, pero vemos que la construcción ya tuvo su contracción por lo cual, una vez que las variables no solamente económicas sino políticas estén un poco más claras, va a ser un segmento que va a despegar bastante fuerte.

Nosotros podríamos duplicar la capacidad de despacho una vez que tengamos el depósito inteligente trabajando, pudiendo pasar de 250.000 a 500.000 litros diarios, un salto importante, y este sistema de trabajo nos daría la posibilidad de escalar el despacho a un millón de litros más adelante. Lo que notamos es que el mercado en la región va a tener un crecimiento muy fuerte en los próximos cinco o diez años. Pero creemos que lo van a aprovechar aquellas compañías que empiecen a prepararse desde hoy, porque de nada sirve que llegue ese crecimiento si no estamos en condiciones de producirlo ni despacharlo.

Además, lo que buscamos es concientizar a nuestros clientes de que ellos también se tienen que preparar para lo que puede llegar a ocurrir dentro de cinco/diez años, porque si yo lo puedo producir y lo podemos despachar pero ellos no lo pueden vender mi esfuerzo no habrá valido de nada. Por eso trabajamos bastante con nuestros clientes en su expansión, su crecimiento, su profesionalización, para que puedan aprovechar ese crecimiento futuro. Buscamos tener una sinergia mucho más fuerte con ellos.

 

¿Qué requerirían de parte de los clientes para potenciar esa sinergia?

Lo que buscamos por parte de todos nuestros clientes enfocados en el retail es que también tengan mejores procesos, que vean la posibilidad de expandirse en cuanto a bocas, dar mejor servicio, porque en la medida que ellos puedan atender mejor a sus clientes van a demandar más producto. Esto es una cadena. Si ellos no crecen nosotros no vamos a poder crecer.

 

¿La empresa les brinda capacitación o herramientas de alguna índole en ese sentido?

En forma anual estamos capacitando alrededor de 4000 personas, ya sea presencialmente como en los puntos de venta. Lo que buscamos es justamente capacitar a los empleados de nuestros clientes para que puedan dar un mejor servicio, los asesoramos en venta, en capacidades técnicas de los productos, de las diversas líneas que tenemos – automotriz, industria, decorativa-, como así también a los clientes de nuestros clientes, para que conozcan mejor los productos: pintores, consumidor final, arquitectos, todos los que sean requeridos por nuestros clientes. En este momento de tanta contracción en las empresas es justamente cuando nosotros estamos dando más capacitación. Creemos que es un factor distintivo tanto hoy como en los próximos años.

 

¿Qué inversión demandó el nuevo depósito inteligente?

Se fue realizando en etapas. Hoy estamos, como te decía, muy cerca de finalizarla y esto implicó una inversión de 25 millones de dólares aproximadamente. Y fijate que fue en cuatro años, donde uno ve que hay una contracción, que hay muchas empresas que quizás están tomando medidas totalmente distintas a lo que sería una expansión o lo que sería dar un mejor servicio, de dar mejores herramientas para los clientes; nosotros apuntamos a eso. Si tuviéramos que pensar esta inversión en función del contexto, los números fríos, quizás hoy no sería el mejor momento. Pero estamos convencidos de que va a ser un diferencial.

Ahí hay otra diferencia entre ser una empresa familiar de capital argentino versus una multinacional, y es que nosotros acá buscamos largo plazo. Cuando nació el proyecto del depósito inteligente estábamos a principios de 2015, previo a la asunción de Mauricio Macri,  con un contexto político completamente distinto, y sin saber lo que podía llegar a ocurrir, decidimos hacer esa inversión.

 

¿Es una tecnología novedosa en nuestro país o ya es utilizada por otras empresas?

En el rubro, en Latinoamérica, no hay. Acá en la Argentina solo hay dos empresas en otros rubros que tienen este tipo de tecnología. En realidad, lo que buscamos es automatizar un proceso rutinario. Lo que hacemos es cambiar la forma de trabajar: en vez de que nuestro colaborador vaya a buscar un producto, el producto va a venir a nuestro colaborador, hacemos mucho más eficiente ese manipuleo de productos evitando roturas, tratando de minimizar las equivocaciones al momento de despachar y haciendo que la persona, el colaborador, reciba los productos y haga la separación por pedido o por cliente mucho más eficiente de esa manera.

Para que te des una idea, el depósito inteligente tiene alrededor de 38 metros de altura, hoy puede albergar algo más de 12 millones de litros; hay un kilómetro y medio de cintas transportadoras. Dentro del depósito inteligente no hay ninguna persona operando, solo hay luz de mantenimiento, la velocidad es constante, es mucho más eficiente en los movimientos, tenés menos tránsito de autoelevadores o los autoelevadores se destinan a otro tipo de operaciones, con lo cual todo lo que sean movimientos constantes van a ser de forma automática.

Sinteplast estuvo automatizando un montón de procesos en los últimos años y cuando uno ve la nómina nunca ha bajado, siempre ha crecido, con lo cual estaríamos rompiendo además el mito de que automatización implica, por carácter transitivo, la reducción de personal; lejos está de nosotros pensar en eso. Lo que hacemos es que estas tareas sean más eficientes.

 

Otra de las novedades tiene que ver con el reciente cambio del logotipo de la empresa, ¿a qué necesidad obedece? ¿Cuáles son los nuevos valores e imagen que desean transmitir?

Es bueno renovarse. Nosotros con el logo anterior llevábamos 8 o 9 años, y nos pareció oportuno, con todas las inversiones que habíamos realizado, mostrar un cambio, una evolución. Lo que intentamos transmitir con el círculo que está por arriba de la marca Sinteplast son todos los proyectos, los emprendimientos, los sueños; la franja o la línea recta que está por debajo representa lo real, lo palpable. Lo que buscamos es que Sinteplast pueda convertir aquellos sueños en realidad, así es como interpretamos el nuevo logo de la marca.

Lo que queremos mostrar a todos nuestros clientes es que, sin dudas, sin ellos esto sería imposible, mostrar lo que hemos hecho en cuanto al depósito inteligente, agradecerles por la paciencia que nos han tenido con algunos problemas de distribución justamente aparejados por esta inversión que estábamos haciendo, para que vean que pueden confiar en nosotros en definitiva, que seguimos apostando al país y que, si bien el contexto puede tener vaivenes, esta es una relación a largo plazo.