Dormitorios para la generación Alfa, que apuesta al poder del color

A medida que los adolescentes comienzan a tomar sus propias decisiones, el dormitorio se convierte en un espacio clave para expresar identidad y estilo. En esta nota, Alba comparte tendencias y tips para acompañar la creación de estos nuevos mundos personales, donde el color y la personalidad marcan el camino.



10 de marzo de 2026


La adolescencia es, sin dudas, una etapa de búsqueda: es el momento de encontrar la propia voz y construir un espacio de pertenencia. En ese proceso, la generación Alfa encuentra en su dormitorio una especie de lienzo donde proyectar su personalidad, y el color se convierte en un aliado clave para darle forma a ese espíritu. Alba, marca líder de pinturas para hogar y obra del Grupo AkzoNobel, comparte reflexiones sobre las tendencias de comportamiento de este grupo y algunos tips para sumar carácter y diferenciación a estos espacios.

La generación Alfa nació y creció en un mundo digital. El investigador Mark McCrindle acuñó el término “Alfa” basándose en el alfabeto griego, ya que esta generación es la primera en nacer completamente en el siglo XXI, marcando un nuevo comienzo. Nativos de las redes sociales, se identifican y entretienen con youtubers, tiktokers, influencers y gamers. Su habitación ya no es solo un refugio: también es un espacio de expresión y el escenario desde donde se presentan al mundo.

Lejos de ser una simple elección estética, el color aparece como una verdadera declaración de identidad. Cada tonalidad transmite sensaciones, define atmósferas y moldea la experiencia del espacio.

“Elegir un color es elegir cómo queremos sentirnos. Los tonos neutros y naturales promueven la calma y el equilibrio. Las paletas suaves invitan a la serenidad y al descanso profundo, mientras que los acentos vibrantes aportan energía, dinamismo y carácter. La clave está en entender que cada habitación puede y debe contar su propia historia”, señala la Arq. Virginia Domínguez, especialista en color de Alba Pinturas, marca de grupo AkzoNobel. Y agrega, “El dormitorio adolescente es, muchas veces, el primer espacio donde se ejerce autonomía estética. El color permite expresar identidad, intereses y emociones”.


Claves para sumar color y construir identidad



Definir una base neutra y sumar acentos de personalidad

Una estrategia práctica es trabajar con los tonos neutros (arena “Sensación de Piedra”, gris cálido “Estambul”, “Blanco Quirúrgico”) como base, y sumar una pared protagonista o detalles en colores más intensos: “Azul Puro”, verde “Jaspe Precioso”, terracota “Vasija de Arcilla”, o lavanda “Palacio Persa”. Este permite renovar el espacio fácilmente a medida que evolucionan gustos e intereses.


Apostar a paredes con acento

Una pared pintada detrás de la cama o del escritorio puede convertirse en el centro visual del cuarto. Los tonos vibrantes transmiten energía y creatividad, mientras que los azules y verdes favorecen la concentración y la calma.


Incorporar bloques de color y formas geométricas

Las intervenciones gráficas – líneas horizontales, arcos, bloques de color – aportan dinamismo y modernidad sin necesidad de recargar el ambiente. Es una solución práctica para dividir visualmente zonas de descanso y estudio dentro del mismo dormitorio.


Colores que acompañan rutinas

Para los que priorizan el estudio, los tonos suaves como verde Efecto Bambú o el Gris Cobayo ayudan a crear atmósferas equilibradas. Para los perfiles más creativos o expresivos, los contrastes y combinaciones audaces estimulan la inspiración.


Escuchar la voz propia

Involucrar al adolescente en la elección del color y las paletas es clave. Más allá de las tendencias, el objetivo es que el dormitorio refleje quien es hoy y quien quiere ser mañana.


En un contexto donde la autenticidad gana cada vez más protagonismo, el color se consolida como un aliado estratégico para crear espacios que reflejen quiénes somos y cómo queremos vivir. Su poder transformador permite convertir el dormitorio en un verdadero ámbito de construcción personal: refugio, lugar de estudio, punto de encuentro y escenario de expresión.


Fuente: AkzoNobel