Impulsadas por cambios en los hábitos de vida y por un escenario que exige soluciones más ágiles y previsibles, las ampliaciones en madera ganan protagonismo en el mercado residencial. Con foco en la eficiencia, la sustentabilidad y la optimización de recursos, el sector proyecta un crecimiento sostenido en los próximos años.
19 de febrero de 2026
Rápidas de ejecutar, eficientes y con menor impacto ambiental, las microconstrucciones en madera se afianzan como una de las tendencias que ganan terreno de cara a 2026. El encarecimiento de la obra tradicional, la consolidación del trabajo híbrido y la necesidad de ampliar la vivienda sin mudarse explican buena parte de este crecimiento. Desde CADAMDA subrayan las propiedades diferenciales del sistema constructivo en madera para ampliar, crear, adosar y reformar distintos tipos de espacios.

Aunque la madera también forma parte de desarrollos de mayor escala, como viviendas premium y edificios, el foco hoy está puesto en las microconstrucciones y ampliaciones, donde su versatilidad y rapidez permiten resolver intervenciones acotadas sin recurrir a obras complejas.
Ante la dificultad de acceder a una vivienda de mayor tamaño, cada vez más familias optan por sumar metros cuadrados a través de módulos en madera que se integran a la estructura existente. Estudios de trabajo, oficinas de jardín, dormitorios adicionales, quinchos o pequeñas unidades independientes se multiplican como respuesta concreta a una demanda en expansión.

En la mayoría de los casos, estas propuestas se desarrollan bajo sistemas de obra seca, lo que reduce los plazos, minimiza la generación de residuos y mejora la previsibilidad presupuestaria. A esto se suma el aporte propio del material: confort térmico, eficiencia energética y condiciones interiores saludables, atributos cada vez más valorados en proyectos residenciales.
“Las microconstrucciones en madera no son una moda pasajera, sino una respuesta eficiente a un contexto económico y social que exige soluciones más rápidas, flexibles y sustentables”, señalan desde CADAMDA, la Cámara de la Madera. “Hacia 2026, esta tendencia seguirá creciendo de la mano de la industrialización de la construcción y de una mayor profesionalización del sector”.
En este marco, el sistema wood frame (estructura entramada en madera) se posiciona como una de las opciones más elegidas para este tipo de intervenciones por su velocidad de montaje, precisión y desempeño estructural y térmico. A nivel internacional, además, el desarrollo de tecnologías como el mass timber y la prefabricación industrial anticipan una evolución del modelo constructivo en madera, con mayor escala y estándares de calidad.
Más allá de sus ventajas técnicas, la madera es un recurso renovable que contribuye a reducir la huella de carbono del sector, en línea con las nuevas exigencias ambientales y con una visión de largo plazo sobre cómo construir de manera más eficiente.
Desde CADAMDA también advierten que este crecimiento abre nuevos desafíos y oportunidades: fortalecer la formación técnica, consolidar normas de calidad, impulsar el desarrollo industrial y ampliar la difusión de los beneficios de la construcción en madera en entornos urbanos y residenciales.
“Sumar metros sin grandes obras hoy es posible, y la madera tiene un rol clave en ese camino”, concluyen desde la entidad.
Fuente: CADAMDA
