Mientras el Mundial 2026 concentra las miradas, la madera maciza gana terreno en la construcción de estadios y grandes infraestructuras por su menor impacto ambiental y eficiencia económica. En Argentina, FAIMA impulsa estos sistemas y destaca su potencial para atraer inversiones, generar empleo y fortalecer la cadena forestoindustrial.
9 de junio de 2026
A pocos días del inicio del Mundial 2026, la atención global se concentra en los equipos, las figuras y los estadios que albergarán el evento deportivo más importante del planeta. Sin embargo, detrás de la expectativa futbolera surge una pregunta poco habitual: ¿cómo serán los estadios del futuro? La respuesta podría estar en un material tan antiguo como innovador: la madera. En distintos países, arquitectos e ingenieros avanzan en proyectos deportivos con sistemas de madera de ingeniería, una tecnología que combina resistencia, precisión y sostenibilidad, y que ya no se limita a estructuras pequeñas o temporales. Un ejemplo emblemático es el Eco Park Stadium, impulsado por el Forest Green Rovers, concebido como uno de los primeros estadios de fútbol construidos principalmente en madera y un hito en la búsqueda de infraestructuras deportivas de menor impacto ambiental.

La tendencia también se extiende a Japón, Canadá y los países nórdicos, donde la madera industrializada gana protagonismo en gimnasios, arenas deportivas, centros de entrenamiento y edificios públicos. Su adopción responde tanto a criterios ambientales como a ventajas constructivas, como la rapidez de ejecución, la prefabricación y la reducción de emisiones frente a materiales tradicionales. Según especialistas del Instituto de la Construcción con Madera (ICM), tecnologías como el CLT (Cross Laminated Timber) están ampliando las posibilidades de diseño y permitiendo obras de mayor escala y complejidad. Además de almacenar carbono durante su vida útil, la madera proviene de recursos renovables gestionados de forma sostenible, lo que ayuda a reducir la huella ambiental e impulsar economías regionales ligadas al sector forestal.

Del hormigón al mass timber: la revolución silenciosa que llega a los estadios. La tendencia coincide con un reciente informe del Canadian Wood Council y WoodWorks, que analiza proyectos reales de madera industrializada en América del Norte y concluye que la prefabricación, la industrialización y la reducción de tiempos de obra mejoran la rentabilidad y aceleran la puesta en marcha de desarrollos de gran escala. Desde FAIMA señalan que estas experiencias internacionales marcan un camino posible para Argentina, que cuenta con una base forestoindustrial consolidada, disponibilidad de materia prima renovable y empresas con capacidad para integrarse a las cadenas de valor de la construcción moderna.
En un contexto global que demanda soluciones constructivas más eficientes y de menor huella de carbono, la discusión ya no pasa por si la madera puede emplearse en grandes infraestructuras, sino por cuántas obras emblemáticas de las próximas décadas la incorporarán.

Desde FAIMA destacan que la construcción con madera no solo impulsa modelos más sostenibles, sino que también genera empleo, dinamiza economías regionales y contribuye a reducir el déficit habitacional. “La madera se posiciona como un material estratégico para el futuro de la construcción: permite acortar tiempos de obra, mejorar la eficiencia energética y reducir el impacto ambiental, en línea con las nuevas demandas del mercado y los compromisos climáticos”, señalan desde la entidad. Con el desarrollo de tecnologías como el CLT (madera contralaminada) y otros sistemas industrializados, la madera dejó de ser una alternativa para convertirse en una solución de alto rendimiento capaz de competir con el acero y el hormigón en proyectos de gran escala. En un contexto donde la eficiencia, la sostenibilidad y la velocidad son clave, la construcción industrializada en madera se consolida como una de las respuestas más sólidas para el futuro del sector.
Fuente: FAIMA
